César Palacios, apodado Tempranillo, fue uno de los jugadores más emblemáticos de Osasuna y su legado perdura hasta hoy. Su paso por el club se recuerda con cariño, pues no solo aportó talento en el campo, sino que también encarnó los valores del club. Durante su carrera, Palacios se convirtió en un símbolo de lucha y entrega, características que definen a Los Rojillos.

Los aficionados aún hablan de sus hazañas y de cómo ayudó a llevar a Osasuna a la cima de la liga durante su época. Con su estilo de juego incansable y su capacidad para conectar con la afición, se ganó un lugar especial en los corazones de los seguidores. La pasión y dedicación de Palacios se manifiestan en cada rincón de El Sadar, recordando a todos lo que significa ser parte de Osasuna.

En la actualidad, el club rinde homenaje a su leyenda a través de diversas iniciativas que resaltan su contribución. Desde tributos en los partidos hasta eventos donde los antiguos jugadores comparten sus historias, el impacto de César se mantiene vivo en el club.